domingo, 14 de octubre de 2012

Dificultades de los primeros días



Ilustración: Luis Parejo


ANSIEDAD MATERNA

Las primeras dos semanas del posparto son un período especialmente lábil para la mujer. Miedo, ansiedad, labilidad emocional, irritabilidad, depresión o cansancio, son algunos de los aspectos que pueden interferir con el proceso de amamantamiento. Muchas madres modernas nunca han visto amamantar a un bebé de forma cercana, ni están al corriente de sus necesidades afectivas.

La ansiedad materna tiene muchas causas, está asociada en general a sentimientos de frustración, baja autoestima, culpabilidad, inseguridad, entorno familiar adverso, etc. Se manifiesta en forma de incapacidad para llevar a cabo una técnica correcta de amamantamiento, sensación de falta de leche, baja tolerancia al llanto del bebé, aumento de sensibilidad de los pezones, búsqueda de soluciones como uso de biberón de apoyo o chupetes. Puede tener relación con problemas durante el embarazo o el parto, retraso en el inicio de la succión, falta de apoyo durante la estancia hospitalaria, uso previo de otras leches, ingreso del recién nacido, etc.

Para ayudar de forma efectiva a estas pacientes, se deben emplear técnicas de apoyo, empatía, escucha activa, refuerzo de la autoestima, búsqueda de ayuda con grupos de madres con experiencia que proporcionen soporte psicológico y afectivo.

 
LLANTO DEL LACTANTE

Dentro de las variadas formas de comunicación del bebé, el llanto representa la expresión de muchos estados de insatisfacción que el amamantamiento resuelve satisfactoriamente. Por ello no debemos entender la lactancia a demanda a “dar el pecho cada vez que llore”. El llanto es un signo tardío de hambre. Poco antes, el bebé probablemente haya mostrado aumento de actividad, se lleva las manos a la boca, mueve la cabeza, gesticula. Ante estos signos precoces de hambre, la madre debe ofrecer el pecho, sin esperar el llanto.

Cuando llora por otros motivos, lo más práctico para la madre es ofrecerle primero el pecho y, si no se calma, buscar otras posibles soluciones. El pecho proporciona más que alimento: es fuente de satisfacción afectiva y consuelo, a través del cariño, contacto físico, calor y percepción de los latidos cardíacos de la madre. El amamantamiento satisface a la vez la mayor parte de las necesidades físicas y afectivas del lactante; una madre puede dar el pecho a su hijo, aunque no tenga hambre. Además, tiene un efecto analgésico en los lactantes, disminuyendo la reacción ante procedimientos dolorosos.

Algunos niños son más propensos al llanto que otros, y a veces piden mamar con mucha frecuencia, sobre todo por la tarde. La madre puede pensar erróneamente que se ha quedado sin leche. Debemos entonces comprobar que el aumento del peso ha sido correcto y asegurarle que su bebé se alimenta bien y probablemente su necesidad es afectiva. Si la madre se siente agobiada, puede recurrir a otros métodos para calmarle, como darle un paseo a la hora conflictiva.

Es necesario enseñar a los padres, ya desde el embarazo, que el llanto indica siempre una necesidad; que el niño que llora está sufriendo y necesita consuelo y afecto.


Protocolo Lactancia Materna

No hay comentarios:

Publicar un comentario