jueves, 1 de noviembre de 2012

La poeta se muestra a sus alumnos



Ilustración: Claire Barone


La poeta
por mostrar su rostro
rompe su careta.

Su vestido
un poco arrugado
de tiempo perdido.

Sus zapatos
sandalias muy altas
para brincar alto.

Su comida
un pez-sol- dado
que le llene el día.

Su habitación
una cama chica
donde quepan dos.

Su secreto
cocinar las letras
con sabor a beso.

Su mirada
devuelve a las nubes
pestañas mojadas.

Su cabeza
siempre está pensando
en niños de fresa.

Su salario
unos pocos euros
para todo el año.

Su temor
que se acabe el tiempo
de hacer el amor.

Y su vida
hojas plateadas
volando deprisa.


Marisol Huerta Niembro
(Puedo empezar así, Ed. Renacimiento)

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