miércoles, 31 de octubre de 2012

Lanolina


     Hoy te has despertado muy temprano; apenas rayaba el día. Te he amamantado y después has tomado tu biberón de leche con cereales. Acto seguido te he cambiado el pañal, te he puesto ropa limpia y te he peinado. Tienes el cabello castaño claro; te ha crecido tanto, que un día de estos tendré que llevarte a la peluquería. Como aún era muy pronto -y previendo que volverías a quedarte dormido-, te he mecido durante unos minutos hasta que se han cerrado tus ojos.
      Desde entonces, llevas durmiendo algo más de tres horas. De vez en cuando echo un vistazo a la pantallita del babyviewer; me divierte espiar a través del monitor tus cambios de postura, los ritmos de tu sueño, tus gestos dormidos. Eres 100% ternura, 100% lanolina, como esa crema que me dieron en el hospital donde naciste: LANOLIN 100% ultra pure. Soothes sensitive ripples and dry skin.
      Dentro de poco cumplirás un año. Otros dientes florecerán. Darás tus primeros pasos. Y siempre que te miro me asalta la misma impertinente pregunta: ¿De qué forma puedo explicarte el inabarcable amor que me inspiras, el amor que se ensancha y desborda todas las presas?
      Así, en días como hoy, raros y metafísicos, regreso a los poemas que Susana March escribió a su hijo, para alcanzar a explicarme el misterio de esta clase de amor.

 
Ana Isabel Trigo / abril 2012

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