viernes, 28 de diciembre de 2012

Curiosos artefactos en la cocina



Hoy me he preguntado en qué momento un bebé deja de ser un bebé. No existe unanimidad al respecto. La palabra "bebé" procede del francés bébé, y significa "niño de pecho". Así pues, sería correcto explicar que el destete es el momento del cambio, la transición de bebé a niño. Pero no estoy de acuerdo. Me inclino más a pensar en otros momentos evolutivos, a saber: los primeros pasos (alrededor del primer año de edad) o las primeras palabras (hacia los dieciocho meses).
 
Hoy he limpiado, quizás por última vez, el esterilizador de biberones. Cuando ese artefacto eléctrico llegó a mi casa, lo miré con extrañeza: nunca antes había tenido uno de cerca y jamás había prestado atención a los complicados artilugios del mundo de la puericultura. Soy de la opinión de que menos es más, por eso me niego a llenar mi casa de aparatos eléctricos -adquiridos a la ligera, sin un mínimo de reflexión-, hijos de la mercadotecnia. Pero una tarde alguien me trajo el esterilizador: "Yo ya no lo uso, los niños han crecido. Y tú lo vas a utilizar muchísimo, ya verás. Además, tiene capacidad para cinco o seis biberones." Lo instalé en la cocina, en la sección de menaje de escaso uso, y me olvidé de él. Transcurrieron los meses, nació mi hijo y opté por la lactancia materna; pero, de vez en cuando, también le suministraba algún biberón. Desde entonces, ese artefacto observado con recelo la primera vez se convirtió en mi gran aliado.
 
Hace un rato lo he limpiado con la certeza de que pronto, muy pronto, lo voy a devolver a su dueña. Con la certeza de que Samuel ha dejado de ser un bebé.

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