martes, 23 de abril de 2013

Idioma


Para Samuel, el día en que cumple dos años


Todo es nuevo esta tarde
mientras el aire seca la ropa.
Tiendo tus prendas de algodón,
el peso de tus días en mis días.
Aunque intente apresarlos, uno a uno emigrarán.
Tu infancia arrancará el tiempo,
se llevará de mi lado tu pelo gramíneo,
los reclamos urgentes desde la cuna.
 

Tus ojos son como un camino abierto.
En ellos brota ya un idioma
con la impaciencia de un código ininteligible,
catedral del aire que elevas con afán.
Amasas tu vocabulario desde signos de aborigen,
con el dedo me indicas cuanto explora tu mirada:


                                     la hormiga, el caracol,
                                     las luces del tiovivo, los vehículos len tos...


Un idioma que aprendes con rodillas sucias:
caminas, te tropiezas, te levantas, caminas,
tal es tu prisa por llegar a todo.
Desfila, audaz, tu infancia
como un cometa que prosigue su órbita.


Y quisiera salvarte de tanta decepción
que cosechan los años,
pero la vida marca tu ruta improrrogable;
y no existe un paréntesis
que me permita congelar
ese instante de luz cuando me abrazas.


© Ana Isabel Trigo Cáceres / abril 2013
 

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